¡¡Feliz Navidad!! Sé que voy un poco atrasada, y esta felicitación tendría que haber sido publicada el día 24, pero estuve desconectada de internet los días de nochebuena y navidad.
Supongo que la mayoría de vosotros no lo sabeis, pero me encanta la navidad. Sé que en muchos sentidos, a perdido su significado real y ahora e suna fiesta de consumismo increíble; pero es que para una puñetera época en la que puedo ser consumista agusto, pues lo aprovecho.
La ilumuncación de las calles, los regalos, la decoración en las casas, las vacaciones, juntarse con la familia, el frío invernal... Entiendo que a mucha gente no le guste esta epoca, pero de verdad que a mi no hay nada en ella que me disguste.
En mi familia tenemos la tradición de pasar esos días en alguna casa alquilada en medio del monte. No suele haber cobertura, ni bares, ni más de 10 personas en al menos 10 km de distancia de la casa. Puede sonar un poco aburrido y solitario, pero somos un total de 26 personas, asi que por lo general nos bastamos con nosotros mismos.
Hubo una época en que la mayoría mis primos y yo habíamos descubierto el terrible secreto navideño (que no voy a escribir, por si acaso), y la única que quedaba sin saberlo era aún demasiado pequeña para entender el concepto de que un señor se pasea de casa en casa dejando regalos, asi que en parte la nochebuena perdió un poco la magia. Pero este año, la susodicha tiene ya ocho primaveras, y otro de mis primos pequeños también estaba ilusionado con el Olentzero, asi que aunque ahora ya no estoy con ese nerviosismo que tenía hace diez años el día 24, me encanta alimentar la menirijilla ante mis primos, que se ponen rojos de la emoción en cuanto oyen los golpes en la puerta, que anuncian regalos.
Supongo que la mayoría de vosotros no lo sabeis, pero me encanta la navidad. Sé que en muchos sentidos, a perdido su significado real y ahora e suna fiesta de consumismo increíble; pero es que para una puñetera época en la que puedo ser consumista agusto, pues lo aprovecho.
La ilumuncación de las calles, los regalos, la decoración en las casas, las vacaciones, juntarse con la familia, el frío invernal... Entiendo que a mucha gente no le guste esta epoca, pero de verdad que a mi no hay nada en ella que me disguste.
En mi familia tenemos la tradición de pasar esos días en alguna casa alquilada en medio del monte. No suele haber cobertura, ni bares, ni más de 10 personas en al menos 10 km de distancia de la casa. Puede sonar un poco aburrido y solitario, pero somos un total de 26 personas, asi que por lo general nos bastamos con nosotros mismos.
Hubo una época en que la mayoría mis primos y yo habíamos descubierto el terrible secreto navideño (que no voy a escribir, por si acaso), y la única que quedaba sin saberlo era aún demasiado pequeña para entender el concepto de que un señor se pasea de casa en casa dejando regalos, asi que en parte la nochebuena perdió un poco la magia. Pero este año, la susodicha tiene ya ocho primaveras, y otro de mis primos pequeños también estaba ilusionado con el Olentzero, asi que aunque ahora ya no estoy con ese nerviosismo que tenía hace diez años el día 24, me encanta alimentar la menirijilla ante mis primos, que se ponen rojos de la emoción en cuanto oyen los golpes en la puerta, que anuncian regalos.
¿Alguien se pregunta qué tiene que ver la música con todo esto?

Ella es música para mis ojos.

Ellos son música.

Ella es música.
Y también lo son mis dos nuevos cd's :D





