viernes, 24 de junio de 2011

21 días sin paraguas

¡Ayer se me fue Amaia! Por motivos personales, decidió que lo mejor sería agarrar la maleta y volver para casita asi que la noche del 22 (no me despertó para despedirse, la mamona) marchó al aeropuerto de Stansted. Espero que me sigas leyendo, Amaia, que aunque tú hayas vuelto a la normalidad, ¡yo sigo aquí con mis historias!

Rezo porque mi siguiente compañero/a de habitación sea simpático. Y limpio, que con un guarro en la casa ya tengo más que suficiente.

La verdad es que no hay muchas novedades por contar, lo único es que por fin puedo decir que estoy "tranquila" con el trabajo. Lo pongo entre comillas porque sigo sin contrato, sin cobrar y un poco estresada, pero nada comparado con la semana pasada.

Mañana voy a estar SOLA por primera vez, y por una parte lo agradezco, porque aunque le tengo mucho cariño a Raquel, si estoy muchos días más con ella me va a sacar de quicio. Menos mal que no me llama por mi nombre, porque si no me lo acabaría gastando.
También agradezco que no vaya a estar cierto rubio, porque cuando anda cerca no doy pie con bola.

En fin, despues de limpiar en la tienda toca limpiar en casa. Barrer, limpiar el polvo, poner lavadora, colgar la ropa... Y hacerme la cena, porque la que me traía de la tienda se la he dado al mendigo del metro. He pensado que en vez de darle dinero cuando cobre, como había pensado, voy a darle la comida que me traiga de la tienda :)



P.D: El título va por Amaia, porque la caaaaachonda de ella vino sin paraguas y se volvió sin paraguas. Aguantó la lluvia londinense como la bilbaina que es, con dos ovarios.


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